jueves, 8 de marzo de 2012

Vimos la superficie un poco desgastada, como con un  pequeño rasgado que invitaba a deshilachar
y probamos primero con los dedos, apenas,
luego con las manos y empezamos a escarbar
más y más profundo hasta llegar al final, a rasgarlo todo, al límite...
Revolvimos, creamos, soñamos, herimos,
y seguimos escarbando hasta el hueso,
hasta ver nuestras victorias y nuestras miserias,
y no pudimos parar, aún con el freno puesto seguíamos adelante
pero hasta dónde, hasta cuándo...
Nuestras almas se congelan,
nuestros cuerpos se disfrazan de invisibles y jugamos a no ver,
a no sentir lo que grita el corazón, porque no condice con la razón...
Pero es inevitable,
tanto como tapar el sol con un dedo, como esconderse en un desierto,
o pronunciar estas palabras...sin recordarte...