Tan solo un gesto, una mirada perdida en el manto de estrellas me dio la bienvenida.
Un instante largo pero fugaz al mismo tiempo que me invitó a descubrirte, a abrazarte sin siquiera rozar tu piel, tan solo sintiendo el aroma de tu cuerpo tan cercano al mío, sin tocarnos, sin mirarnos.
Largo como ese reconocimiento que no tuvimos en tantos años.
Fugaz como el tiempo que tarda la tierra en absorver el vino que se derrama de la copa.
No necesito pedirte nada...porque sin esperar nada de vos me das tanto... y a veces también siento que no me alcanza, que no es suficiente porque quiero más, quiero todo contigo.
Y sin embargo nos sobran las ganas y el tiempo; hay suficientes noches por delante, infinitas estrellas, solo faltas vos...vos en mi azotea y el mundo, conspirando para que eso ocurra.
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