A tientas te busco,
como la luz al regreso a casa,
como la llave en mi bolso,
como a un botón d la camisa que se ha caído al suelo.
A tientas,
con mis manos manchadas por la tinta
que intentan describirte en un papel.
Otras veces
tratando de moldearte en el aire,
pero siempre te disuelves.
Te invento de nuevo,
cada semana con un color de ojos distinto,
hoy tienes 30, mañana quizás 40
siento suaves tus manos y otras veces no tanto,
y en ocasiones ni siquiera las imagino.
A tientas trato de encontrarte,
de cruzarte en alguna calle y reconocerte
y reconocerme en ti.
Pero no lo consigo
y te sigo buscando amor,
quiero encontrarte al fin.
jueves, 17 de septiembre de 2015
A TRAVÉS DEL VIDRIO.
Y si no lograra olvidarte...
Y si esta película se detuviera justo en esta escena y no avanzara más...
Y si esta imagen no se me borrara, y no se me pasara el amor...
Te miro dormido, observo tus labios, tus ojos, tu pecho descubierto. Escucho tu respiración y se dibuja una mueca en tu rostro, casi se parece a una sonrisa.
Te espío a través del vidrio de la puerta empañado por mi respiración y pienso qué hago allí parada, sola y llorando.
Tan solo unos metros separan tu cuerpo del mío y sin embargo hay kilómetros de distancia entre nosotros.
Quisiera gritarte, despertarte, decirte todo lo que siento, pedirte que te quedes, confesarte que sin vos será dificil...Pero solo te miro de lejos, mantengo silencio y ahogo el llanto entre mis manos heladas para no despertarte; mientras rezo pidiendo que te quedes un poco más hasta de una vez tomar coraje.
Pero soy cobarde y orgullosa, y me quedo callada hundiéndome en mi tristeza, sangrando por dentro todas las palabras que nunca dije.
Mirando como te vas, sabiendo que será la última vez y yo sin más nada que hacer que tratar de grabar esa última imagen en mi mente para que no se borre jamás.
Y si esta película se detuviera justo en esta escena y no avanzara más...
Y si esta imagen no se me borrara, y no se me pasara el amor...
Te miro dormido, observo tus labios, tus ojos, tu pecho descubierto. Escucho tu respiración y se dibuja una mueca en tu rostro, casi se parece a una sonrisa.
Te espío a través del vidrio de la puerta empañado por mi respiración y pienso qué hago allí parada, sola y llorando.
Tan solo unos metros separan tu cuerpo del mío y sin embargo hay kilómetros de distancia entre nosotros.
Quisiera gritarte, despertarte, decirte todo lo que siento, pedirte que te quedes, confesarte que sin vos será dificil...Pero solo te miro de lejos, mantengo silencio y ahogo el llanto entre mis manos heladas para no despertarte; mientras rezo pidiendo que te quedes un poco más hasta de una vez tomar coraje.
Pero soy cobarde y orgullosa, y me quedo callada hundiéndome en mi tristeza, sangrando por dentro todas las palabras que nunca dije.
Mirando como te vas, sabiendo que será la última vez y yo sin más nada que hacer que tratar de grabar esa última imagen en mi mente para que no se borre jamás.
EL INTANGIBLE PAÍS DEL PENSAMIENTO.
Hasta el amor más puro y verdadero se termina, se desvanece, se muere...
Aún esos amores que juraban cada mañana mirarse eternamente a los ojos aunque pasen los años, aunque las arrugas de la vejez entorpecieran el rosto, aún esos que decían solamente necesitar un protector en verano y un abrazo en invierno.
Se terminan hasta los amores diabéticos, los desvergonzados, los imbatibles, se desvanecen.
Y en ese momento de agonía uno podría encontrar tantos culpables como excusas para creer que puede vivir aún un amor que hace meses está en terapia intensiva. Ese que solo un milagro lo salvaría, para luego seguir viviendo remendado y con respirador artificial constante. Como mostrándote un letargo interminable que solo genera culpa a quien lo mira cada día más moribundo, sin poder darle la paz de un final digno.
Uno siempre quiere darle al otro todo, pero solo podemos dar confianza. Lo demás se compra, se inventa, se construye o se rearma, pero la confianza es lo único que verdaderamente podemos dar. Porque aunque tengamos la costumbre de querer controlarlo todo hay un lugar al que nunca podremos llegar, ni con una visa internacional; y ese lugar es el intangible país de los pensamientos, de los recuerdos, los deseos y la memoria. El único lugar donde todos los humanos somos realmente libres.
Y aunque en ese país comiencen a habitar personas que no conoces, seres extraños que jamás podrás ver siquiera su rostro, nunca podremos llegar a saber qué pasa allí realmente.
Solo nos queda confiar, pero cuando esta se rompe hasta el amor más libre y sano muere.
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