Maldita inseguridad la que nos toca padecer en estos días, que nos arranca a nuestros seres amados de los brazos y nos mantiene presos de nuestros propios deseos de vivir la vida que queremos. Nos llena de miedos, nos sumerge en la amargura y la desconfianza hacia todos los que nos rodean, nos apaga, nos consume.
Ya no recuerdo la última vez que caminé sola por la calle en alguna madrugada, o dormí con la puerta sin llave, o vi una casa sin rejas y alarma. No lo imagino en la actualidad porque es imposible, porque llegamos al punto de no poder viajar en un ómnibus con un celular en el bolsillo, o de comprar en una farmacia algún medicamento de urgencia sin tener que hablar por entre medio de una reja.
Y ésto es a cualquier hora! Cuando hay partidos de fútbol los comercios cierran; hay barrios en los que los medios de transporte no pueden llegar porque son rapiñados; no se puede estacionar un vehículo en la puerta de tu propia casa porque te roban, ni hablar de una moto porque se la llevan.
No sólo me preocupa a qué punto de inseguridad hemos llegado, sino que no sabemos hasta donde puede llegar.
Este tema avanza y ya no lo podemos frenar, porque no hay castigo que amerite que esto no siga pasando. Los malvivientes no tienen miedo porque no se los reprime, no se los educa, solo se los margina y eso no les importa.
Entiendo que hay chicos que no tienen elección y roban o matan porque nunca se les enseñó a vivir de otra manera, pero los que fuimos educados, con más o menos recursos, que estudiamos y trabajamos de sol a sol, tenemos que soportarlo? Tenemos que seguir sufriendo cada minuto de incertidumbre hasta saber que tus seres queridos vuelven a la casa?
Hasta cuándo vamos a permitir qué suceda?!
Porque lo triste de perder a un ser amado es el dolor que queda, la impotencia de no poder hacer nada para cambiarlo; pero lo más penoso es que el "asesino" generalmente es anónimo, nunca hay culpables.
El sistema carcelario que tenemos en Uruguay es simplemente lamentable, y la solución no es hacer más cárceles, ni reacomodar los presos como fichas de un juego macabro.
El problema es que debido a la situación que se generó desde hace muchos años atrás, hoy tenemos más "chorros" que gente honesta, nos ganan por goleada, y cuál es la solución? Porque si estás desarmado e indefenso, te matan. Si entran a tu casa a robarte o lo que sea, y para defenderte le disparás a ese delincuente, te llevan preso.
Hay alguna otra opción? Siempre perdemos este partido, no tenemos chance y el sistema no cambia, no nos brindan soluciones a corto ni a largo plazo...
Nos están matando!!! Qué parte de esta historia no queda clara para que se tomen cartas en el asunto!
Somos todos víctimas de la maldita inseguridad, sin distinguir colores, clases ni religiones; víctimas que en algún momento nos empezamos a preguntar de qué lado nos conviene más estar...Quizás debido a esta incertidumbre es que estamos como estamos.
lunes, 9 de mayo de 2011
sábado, 7 de mayo de 2011
La vida es ese tiempo que se nos pasa...mientras tratamos de vivir.
Hoy quiero contar una experiencia personal, más bien algo que me ocurrió hoy a la tarde mientras trabajaba en un shopping perfumando para una línea muy reconocida de fragancias.
Nunca había trabajado de promotora durante 8 horas seguidas; a la vista estaba cuando los tacos de los zapatos que llevaba puestos tenían unos 15cm!!! Pero del error y la experiencia se aprende. Pues resulta que me encontraba yo perfumando personas con mi mejor sonrisa durante las primeras dos, tres, cuatro horas...hasta que en determinado momento comenzaron a "latirme" las plantas de los pies; cinco horas y caminaba de un lado para otro; seis horas y ya no encontraba acomodo; siete horas...ya no puedo más!!! Y todavía me faltaban sesenta minutos para retirarme.
Fue entonces que pensé: -Si me concentro en otra cosa y no en el dolor de mis pies, quizás el tiempo se pase más rápido (aunque todos sabemos que no es así), y decidí empezar a contar, si, a contar de uno en uno hasta llegar a 6000. Se lo dije a mi compañera en tono un poco irónico y comenzó a reírse pero interiormente ya había empezado a contar, para "matar" de a poco el tiempo que restaba de trabajo. (Léase: dolor de pies).
Así que empecé: -uno, dos, tres, cuatro; pasaban los niños corriendo; quince, dieciseis, diecisiete; perfumo a 6 señoras; treinta y cinco, treinta y seis; es increíble la cantidad de gente que come helados a cualquier hora; ciento uno, ciento dos; pasa un muchacho siempre a la misma hora y tiene un tatuaje de luna y sol en la pantorrilla derecha; trescientos ocho, trescientos nueve; los chicos andan solos cada vez a más temprana edad; seiscientos uno, seiscientos dos; perfumo a 2 señoras que me hablan mucho y pierdo la cuenta que llevaba mentalmente, llego a la conclusión por varios comentarios que la gente que se siente sola y triste sale de shopping... pero me reengancho y sigo, novecientos noventa y nueve y mil! Ya llegué a un sexto del tiempo que me falta, miro la hora y solo pasaron doce minutos...qué hago? Los pies me duelen, me quiero ir, todo me desconcentra, pero decido seguir contando porque quizás sí funcione perder el tiempo contando tiempo.
Mil trescientos cincuenta y seis; las chicas del local de enfrente tienen todas el mismo corte de pelo; mil quinientos ocho; cuántas mujeres embarazadas!! Mil setecientos veintiuno; vi pasar varias mujeres con unas botitas negras y fuscia divinas! Dónde se las habrán comprado?
Mil novecientos treinta y cinco; mis compañeras no paran de charlar, una señora me pregunta donde está el baño, cosa que desconozco, pero mando fruta igual; de última habla portugués así que puedo decir que no entendí lo que me preguntó.
Dos mil!!!
Quiero saber la hora pero tengo miedo de llevarme una desilusión, una señora muy pero muy bajita me dice que acaban de negarle un préstamo pero el perfume la pone de buen humor; dos mil cuatrocientos cuarenta; vuelve a pasar el chico de la pantorrilla tatuada; me gusta la camisa naranja a cuadros del chico que está comprando un celular en el local de enfrente; dos mil ochocientos cuatro; pasa una señora con botas muy altas comiendo una hamburguesa y pienso en todo lo que voy a comer cuando dejen de dolerme los pies, o sea, cuando me libere de esta tarea.
Tres mis quinientos veinte; miro la hora y ya pasaron más de treinta minutos, dejo de contar porque se me vienen mil preguntas a la mente...
Será posible que el tiempo sea sólo eso? Que sea un intangible medible por cualquier ser humano que sepa llevar un orden numérico?
Será posible que mientras yo tan solo cuento, pasan miles de cosas alrededor?
Debería haber contado de atrás para adelante? Porque en vez que agregar minutos, los estoy restando...
Será posible que la vida sea tan solo ese tiempo que se nos pasa, mientras tratamos de medirlo para decidirnos a vivir? Porque en ese momento que dejé de contar, al mirar mi reloj, noté que las agujas marcaban la hora exacta. Ya me retiraba, ya había finalizado mi horario pero fue justo cuando comencé a cuestionarme, que el tiempo empezó a correr más rápido.
Quizás deberíamos cuestionarnos menos y actuar más, mirar menos y hacer más, dejar de contar el tiempo que tenemos y empezar a disfrutar del que nos resta...algo tan valioso como incierto.
Las respuestas no las tengo, lo que es seguro que mañana no me pongo tacos!!
Nunca había trabajado de promotora durante 8 horas seguidas; a la vista estaba cuando los tacos de los zapatos que llevaba puestos tenían unos 15cm!!! Pero del error y la experiencia se aprende. Pues resulta que me encontraba yo perfumando personas con mi mejor sonrisa durante las primeras dos, tres, cuatro horas...hasta que en determinado momento comenzaron a "latirme" las plantas de los pies; cinco horas y caminaba de un lado para otro; seis horas y ya no encontraba acomodo; siete horas...ya no puedo más!!! Y todavía me faltaban sesenta minutos para retirarme.
Fue entonces que pensé: -Si me concentro en otra cosa y no en el dolor de mis pies, quizás el tiempo se pase más rápido (aunque todos sabemos que no es así), y decidí empezar a contar, si, a contar de uno en uno hasta llegar a 6000. Se lo dije a mi compañera en tono un poco irónico y comenzó a reírse pero interiormente ya había empezado a contar, para "matar" de a poco el tiempo que restaba de trabajo. (Léase: dolor de pies).
Así que empecé: -uno, dos, tres, cuatro; pasaban los niños corriendo; quince, dieciseis, diecisiete; perfumo a 6 señoras; treinta y cinco, treinta y seis; es increíble la cantidad de gente que come helados a cualquier hora; ciento uno, ciento dos; pasa un muchacho siempre a la misma hora y tiene un tatuaje de luna y sol en la pantorrilla derecha; trescientos ocho, trescientos nueve; los chicos andan solos cada vez a más temprana edad; seiscientos uno, seiscientos dos; perfumo a 2 señoras que me hablan mucho y pierdo la cuenta que llevaba mentalmente, llego a la conclusión por varios comentarios que la gente que se siente sola y triste sale de shopping... pero me reengancho y sigo, novecientos noventa y nueve y mil! Ya llegué a un sexto del tiempo que me falta, miro la hora y solo pasaron doce minutos...qué hago? Los pies me duelen, me quiero ir, todo me desconcentra, pero decido seguir contando porque quizás sí funcione perder el tiempo contando tiempo.
Mil trescientos cincuenta y seis; las chicas del local de enfrente tienen todas el mismo corte de pelo; mil quinientos ocho; cuántas mujeres embarazadas!! Mil setecientos veintiuno; vi pasar varias mujeres con unas botitas negras y fuscia divinas! Dónde se las habrán comprado?
Mil novecientos treinta y cinco; mis compañeras no paran de charlar, una señora me pregunta donde está el baño, cosa que desconozco, pero mando fruta igual; de última habla portugués así que puedo decir que no entendí lo que me preguntó.
Dos mil!!!
Quiero saber la hora pero tengo miedo de llevarme una desilusión, una señora muy pero muy bajita me dice que acaban de negarle un préstamo pero el perfume la pone de buen humor; dos mil cuatrocientos cuarenta; vuelve a pasar el chico de la pantorrilla tatuada; me gusta la camisa naranja a cuadros del chico que está comprando un celular en el local de enfrente; dos mil ochocientos cuatro; pasa una señora con botas muy altas comiendo una hamburguesa y pienso en todo lo que voy a comer cuando dejen de dolerme los pies, o sea, cuando me libere de esta tarea.
Tres mis quinientos veinte; miro la hora y ya pasaron más de treinta minutos, dejo de contar porque se me vienen mil preguntas a la mente...
Será posible que el tiempo sea sólo eso? Que sea un intangible medible por cualquier ser humano que sepa llevar un orden numérico?
Será posible que mientras yo tan solo cuento, pasan miles de cosas alrededor?
Debería haber contado de atrás para adelante? Porque en vez que agregar minutos, los estoy restando...
Será posible que la vida sea tan solo ese tiempo que se nos pasa, mientras tratamos de medirlo para decidirnos a vivir? Porque en ese momento que dejé de contar, al mirar mi reloj, noté que las agujas marcaban la hora exacta. Ya me retiraba, ya había finalizado mi horario pero fue justo cuando comencé a cuestionarme, que el tiempo empezó a correr más rápido.
Quizás deberíamos cuestionarnos menos y actuar más, mirar menos y hacer más, dejar de contar el tiempo que tenemos y empezar a disfrutar del que nos resta...algo tan valioso como incierto.
Las respuestas no las tengo, lo que es seguro que mañana no me pongo tacos!!
martes, 3 de mayo de 2011
Bienvenidos!!!
Lo importante en la batalla no es conocer al enemigo, sino saber hasta donde puede llegar uno mismo como guerrero. Tomar la vida como una batalla, nuestra batalla personal y que nuestras metas sean nuestras rivales pero en vez de derrotarlas, que el triunfo sea poder llegar a ellas; sanos, felices y sin mirar atrás con anhelo.
No es fácil decirlo y mucho menos realizarlo, pero es posible y con eso ya es suficiente.
Hay personas que simplemente sonríen, maquillan su rostro y sonríen...no intentan disimular marcas de la edad o imperfecciones; maquillan sus carencias y su ignorancia con un buen lápiz labial, que no se corra ni deje huellas al besar imprudentemente, y nunca dejan de sonreír...
Hay otras que lloran; y no precisamente porque no sepan sonreír sino porque es más fácil sentir pena y llorar.
Y en ese equilibrio tan buscado entre la risa y el llanto, hay personas que nos regalan arco iris sin mirar si somos amigos o enemigos, si llegamos a la meta o estamos en el camino incorrecto, sin medir a quien se acerca por lo que tiene sino por como se brinda...
Este espacio es para regalarte arco iris, para que compartas tus emociones y que disfrutemos juntos de este corto viaje de ida.
Bienvenidos a la mía!!!
No es fácil decirlo y mucho menos realizarlo, pero es posible y con eso ya es suficiente.
Hay personas que simplemente sonríen, maquillan su rostro y sonríen...no intentan disimular marcas de la edad o imperfecciones; maquillan sus carencias y su ignorancia con un buen lápiz labial, que no se corra ni deje huellas al besar imprudentemente, y nunca dejan de sonreír...
Hay otras que lloran; y no precisamente porque no sepan sonreír sino porque es más fácil sentir pena y llorar.
Y en ese equilibrio tan buscado entre la risa y el llanto, hay personas que nos regalan arco iris sin mirar si somos amigos o enemigos, si llegamos a la meta o estamos en el camino incorrecto, sin medir a quien se acerca por lo que tiene sino por como se brinda...
Este espacio es para regalarte arco iris, para que compartas tus emociones y que disfrutemos juntos de este corto viaje de ida.
Bienvenidos a la mía!!!
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