Hoy quiero contar una experiencia personal, más bien algo que me ocurrió hoy a la tarde mientras trabajaba en un shopping perfumando para una línea muy reconocida de fragancias.
Nunca había trabajado de promotora durante 8 horas seguidas; a la vista estaba cuando los tacos de los zapatos que llevaba puestos tenían unos 15cm!!! Pero del error y la experiencia se aprende. Pues resulta que me encontraba yo perfumando personas con mi mejor sonrisa durante las primeras dos, tres, cuatro horas...hasta que en determinado momento comenzaron a "latirme" las plantas de los pies; cinco horas y caminaba de un lado para otro; seis horas y ya no encontraba acomodo; siete horas...ya no puedo más!!! Y todavía me faltaban sesenta minutos para retirarme.
Fue entonces que pensé: -Si me concentro en otra cosa y no en el dolor de mis pies, quizás el tiempo se pase más rápido (aunque todos sabemos que no es así), y decidí empezar a contar, si, a contar de uno en uno hasta llegar a 6000. Se lo dije a mi compañera en tono un poco irónico y comenzó a reírse pero interiormente ya había empezado a contar, para "matar" de a poco el tiempo que restaba de trabajo. (Léase: dolor de pies).
Así que empecé: -uno, dos, tres, cuatro; pasaban los niños corriendo; quince, dieciseis, diecisiete; perfumo a 6 señoras; treinta y cinco, treinta y seis; es increíble la cantidad de gente que come helados a cualquier hora; ciento uno, ciento dos; pasa un muchacho siempre a la misma hora y tiene un tatuaje de luna y sol en la pantorrilla derecha; trescientos ocho, trescientos nueve; los chicos andan solos cada vez a más temprana edad; seiscientos uno, seiscientos dos; perfumo a 2 señoras que me hablan mucho y pierdo la cuenta que llevaba mentalmente, llego a la conclusión por varios comentarios que la gente que se siente sola y triste sale de shopping... pero me reengancho y sigo, novecientos noventa y nueve y mil! Ya llegué a un sexto del tiempo que me falta, miro la hora y solo pasaron doce minutos...qué hago? Los pies me duelen, me quiero ir, todo me desconcentra, pero decido seguir contando porque quizás sí funcione perder el tiempo contando tiempo.
Mil trescientos cincuenta y seis; las chicas del local de enfrente tienen todas el mismo corte de pelo; mil quinientos ocho; cuántas mujeres embarazadas!! Mil setecientos veintiuno; vi pasar varias mujeres con unas botitas negras y fuscia divinas! Dónde se las habrán comprado?
Mil novecientos treinta y cinco; mis compañeras no paran de charlar, una señora me pregunta donde está el baño, cosa que desconozco, pero mando fruta igual; de última habla portugués así que puedo decir que no entendí lo que me preguntó.
Dos mil!!!
Quiero saber la hora pero tengo miedo de llevarme una desilusión, una señora muy pero muy bajita me dice que acaban de negarle un préstamo pero el perfume la pone de buen humor; dos mil cuatrocientos cuarenta; vuelve a pasar el chico de la pantorrilla tatuada; me gusta la camisa naranja a cuadros del chico que está comprando un celular en el local de enfrente; dos mil ochocientos cuatro; pasa una señora con botas muy altas comiendo una hamburguesa y pienso en todo lo que voy a comer cuando dejen de dolerme los pies, o sea, cuando me libere de esta tarea.
Tres mis quinientos veinte; miro la hora y ya pasaron más de treinta minutos, dejo de contar porque se me vienen mil preguntas a la mente...
Será posible que el tiempo sea sólo eso? Que sea un intangible medible por cualquier ser humano que sepa llevar un orden numérico?
Será posible que mientras yo tan solo cuento, pasan miles de cosas alrededor?
Debería haber contado de atrás para adelante? Porque en vez que agregar minutos, los estoy restando...
Será posible que la vida sea tan solo ese tiempo que se nos pasa, mientras tratamos de medirlo para decidirnos a vivir? Porque en ese momento que dejé de contar, al mirar mi reloj, noté que las agujas marcaban la hora exacta. Ya me retiraba, ya había finalizado mi horario pero fue justo cuando comencé a cuestionarme, que el tiempo empezó a correr más rápido.
Quizás deberíamos cuestionarnos menos y actuar más, mirar menos y hacer más, dejar de contar el tiempo que tenemos y empezar a disfrutar del que nos resta...algo tan valioso como incierto.
Las respuestas no las tengo, lo que es seguro que mañana no me pongo tacos!!
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