Mientras carraspean los dedos de Roberto en la guitarra me pasa el mundo
me pasan las horas que me faltan para verte,
me pasas vos en mis propios dedos y en la piel,
y una ráfaga de viento que hace un momento me despeinó en la rambla
me trae un poco de vos,
te devuelve por un instante en este espacio,
vacío y tan lleno de recuerdos,
este espacio vacío en mi pecho por sentirte y no tenerte.
Y los dedos de Roberto siguen tocando,
desgarrando de a poco cada nota que me hace extrañarte...
Pero al igual que una canción que se termina, nuestra historia llegó a su final
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